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jueves, 9 de septiembre de 2010

La fama en 5 pasos

Terry Jones (el hombre de la foto), es uno de esos pastores iluminados de la iglesia estodounidense al que no se le ha ocurrido nada mejor que convertir el 11-S en el dia de la quema del Corán; en un claro ejercicio de respeto a esas libertades que tanto defienden él y sus compatriotas. El hombre ha pasado de ser conocido por sus 50 seguidores a salir en todos los diarios del mundo gracias a la mayor gilipollez que se le ha ocurrido.


Si eres como él y quieres que el mundo entero se ría de ti os conozca a ti y a tus reivindicaciones, puedes secuestrar a un montón de gente (no recomendado) o seguir los 5 pasos de El espectáculo está servido que ahora te proponemos.

Paso 1: elige una ideología radical. Si es religiosa, mejor.

Paso 2: reúne un ejército de fieles (con vecinos, familiares y amigos bastará).

Paso 3: encuentra tu enemigo natural. En el caso de los ianquies, con el islam te bastará; si no eres ianquie y/o eres mínimamente inteligente, te esforzarás y encontrarás algo mejor.

Paso 4: ten una idea lo más estúpida que puesdas. Si has llegado hasta aquí no te costará mucho.

Paso 5: este es el paso más simple, espera a salir en la prensa. Si tu idea es extremadamente estúpida, probablemente de la vuelta al mundo (veanse el tal Jones o Sarkozy).

martes, 27 de abril de 2010

La agenda del Papa en Londres

La agenda de coña que le han hecho al Papa en Inglaterra no está tan mal, y la Iglesia Católica, Romana y Apostólica podría seguir algunas de esas medidas.

Por si alguien no lo sabe, el Papa visitará Londres próximamente; y a alguien se le ocurrió hacer una agenda alternativa, con actividades bendecir un matrimonio homosexual, ordenar mujeres o lanzar una línea de condones. Evidentemente, el Vaticano se ha enfadado -la Iglesia no tiene sentido del humor alguno, está claro- y se dice que podía haberse producido un conflicto internacional (sería interesante ver a esa superpotencia militar llamada Vaticano declararle la guerra a Gran Bretaña).

Actividades que podría hacer el Papa:
-ordenar mujeres: en pleno siglo XXI, parece mentira que una de las instituciones más importantes del mundo no reconozca la igualdad entre sexos, como pasa, por ejemplo, con el protestantismo, pero bueno, de alguien que vive anclado en el siglo XII, no se puede esperar mucho.
-lanzar una línea de preservativos: aparte de ser un método anticonceptivo -por lo que nunca los apoyarán-, serviría para combatir el SIDA y otras ETS, sobretodo en sitios como África y ayudaría a mejorar la calidad de vida.
-bendecir el matrimonio homosexual: otro símbolo de que viven en el pasado más pasado.
Cosas que nunca hará:
-abrir una clínica abortista.
-una línea telefónica para víctimas de abusos de curas: ¿qué abusos? El primer paso para solucionar un problema es reconocerlo, pero si se niega, vamos mal.


En resumen, la Iglesia no se plantea ni en broma adaptarse al siglo XXI, que poco se parece a los tiempos en los que están anclados; y pobre de ti como se te ocurra hacer una broma con ellos... de todas formas, siempre nos quedará el Papa del Polònia.


Mensaje destinado a representantes de la Iglesia Católica y demás gente, probablemente sin sentido del humor, que pueda sentirse ofendida con el siguiente vídeo: pertenece a un gag de un programa satírico, nada de lo que ocurre o se dice es verdad -salvo el nombre del Papa-, y, por si no os habeis dado cuenta, son actores.

viernes, 26 de febrero de 2010

Religión y deporte

Después de filosofar alrededor de la existencia de Dios en el blog de Lu, mientras los antibióticos siguen haciendo efecto, voy a divagar sobre dios y el deporte, o, mejor dicho, sobre su reencarnación en deportistas, sus apariciones o como se le quiera llamar.

Empezaremos en los play off de la NBA de 1986. Los todepoderosos Boston Celtics se enfrentan a los Bulls, liderados única y exclusivamente por Jordan. Anotó 63 puntos, expulsearon a cuatro de sus defensores por faltas y él solito forzó dos prórrogas. Jugó 53 de los 58 minutos de partido. Los Bulls perdieron ante uno de los mejores equipos de la historia, pero Larry Bird dejó una frase para el recuerdo: "Hoy he visto a Dios disfrazado de jugador de baloncesto".

Karl Marx dijo que la religión es el opio del pueblo. Si en vez de religión hubiese dicho fútbol, hubiese acertado al 100%. Dios se ha aparecido varias veces, sobre todo en Maradona, sobre todo jugando contra Inglaterra, sino ahí está la Mano de Dios -imitada luego por su yerno o por Massi, su sucesor-. Los culés empezamos a adorar a Iniesta como un santo después del gol contre el Chelsea, y ahí sigue, tan blanquito (pero solo de cara, eh) en su pedestal. Todos los equipos y aficionados tienen por un motivo u otro un Dios en la historia de su equipo. Atención a la reacción ultrareligiosa de Carlos martínez después del gol.





También deportistas individuales parecen estar tocados por los dioses: Lance Armstrong, Hicham el Guerrouj, Tiger Woods -este sería el dios caído-, Federer y un largo etcétera. Y los Atletas de Cristo (como Kaká), y los deportistas que siempre agradecen sus triunfos a Jesus, a la familia, y a Dios.

En el lado opuesto tenemos el infierno o mejor dicho, los infiernos. Esos campos de baloncesto o fútbol griegos, turcos o ex-yugoslavos donde ibas a jugar y te llovía de todo, en plan retorno de Figo al Camp Nou, aunque los nombres intentaban disimular la agresividad del público (sino, mira el Pabellón de la Paz y la Amistad de Olympiakos). Sinceramente, prefiero esos infiernos, con el público encima tuyo, a los campos vacíos. Es más, si eso es el infierno, me gustaría ir algún verano.






Conclusiones: sigo sin creer en dios, se me ha pasado por alto la Iglesia Maradoniana, la sociedad es tan gilipollas como para venerar a tipos normales y corrientes que destacan en su deporte, básicamente porque salen por la tele, y los héroes anónimos mil veces más venerables que ellos son eso, anónimos. Ah, y golazo de Iniesta.
Esta entrada es un poco mezcla del aburrimiento, el filósofo reprimido que llevo dentro, la suma de antibióticos y placas de pus, volver a ver el gol de Iniesta y el buen sabor de boca que me dejó el Panathinaikos-Barça de ayer, en el infierno verde (aunque parecía un velatorio).